Racismo e desigualdad

Racismo e desigualdad

Según Gloria Wekker, catedrática jubilada de Antropología, Gloria Wekker en una entrevista en el semanario Vrij Nederland del 8 junio 2016  “400 años de colonialismo deja sus huellas con respecto a la manera en que miras a ti mismo y los otros”,

Gloria Wekker, destaca la importancia para el racismo en los Países Bajos de su pasado como colonizadores después 400 años. Según los sociólogos Norbert Elias y John L. Scotson (“Ensayo teorético sobre las relaciones entre establecidos y marginados”, 1965) el fenómeno de la discriminación se puede explicar también como el resultado de la tensión entre los establecidos y los marginados en general. Elias y Scotson llevaron a cabo una investigación en la ciudad de Leicester (Inglaterra). La única diferencia entre los establecidos y los marginados fue que, los primeros vivían en Leicester desde siempre y los marginados habían llegado allí recientemente procedentes de otras ciudades inglesas a vivir en los nuevos barrios de posguerra.

La manera en que los establecidos miraron a los marginados tiene, según la investigación de Elias y Scotson, una gran similitud con la manera que, hoy en día, los establecidos blancos miran a los extranjeros de color, procedente de otras partes del mundo. Muy interesante es el hecho que los establecidos y los marginados comparados por Elias y Scotson tenían el mismo color de piel, la misma religión, la misma etnicidad y la misma posición socioeconómica. La única diferencia entre los ‘establecidos’ y los ‘marginados’ era que los últimos ‘no son de aquí’.

Lo que hace que la investigación de Elias y Scotson sea muy interesante es que demuestra que la discriminación empieza con la exclusión de los recién llegados. Por ejemplo, exclusión de la vida social de la ciudad: las asociaciones, clubs y los partidos políticos. Los recién llegados que ‘no son de aquí’ se evitan como vecinos, amigos, comerciantes y trabajadores. A los niños de los establecidos no se les permite jugar con los niños de los recién llegados.

Para justificar su postura de rechazo, los establecidos buscan diferencias: los ‘no son de aquí’, pertenecen a otra religión, otra etnicidad o color de piel. En otras palabras: estas diferencias no inducen la exclusión, sino,  la exclusión pone en marcha la búsqueda de las diferencias. Otra religión (u otro color de piel o etnicidad) solamente es importante como una característica distintiva en el caso que esta coincide con la diferencia entre los establecidos y los marginados. Básicamente, le buscan la quinta pata al gato.

Por ejemplo, en el caso que la altura de los establecidos diferiría substancialmente de la de los marginados (o el color de los ojos o del pelo), la altura se utilizaría para distinguir entro los establecidos (‘civilizados’) y los marginados (‘ignorantes’), entre los ‘buenos’ y los ‘malos’. En suma, cualquier diferencia viene bien para justificar la exclusión de grupos de personas que no son bienvenidas. Y pues, se atribuyen características negativos a las persones perteneciente a los grupos así excluidos, los ‘marginados’.

La pregunta que no es mencionada por Elias y Scotson es: ¿porque y en cuales circunstancias los establecidos tienden a excluir los extranjeros? La experiencia en los Países Bajos es que no hubo una aversión significativa cuando la primera generación de los trabajadores extranjeros llegaron de España, Italia, Grecia y Marruecos en los años 60 y 70. La aversión ha aparecido cuando la población autóctona perteneciente a los grupos de ingresos bajos empezó considerar a los recién llegados como competidores en el mercado de trabajo y de viviendas baratas. Esta fue el caso cuando el crecimiento de la economía se estancó (hacia 1980) y aún más cuando la desigualdad de los ingresos aumentaba por la introducción de las políticas neoliberales.

La desigualdad en la sociedad parece un factor muy importante. El sentimiento de no compartir en la prosperidad se incrementa si la gente de bajos ingresos ven que hay una elite que vive en la abundancia. En al años 60’s los socialistas en los Países Bajos abogaron que los ingresos altos no deberían de ser más que 5 veces más que los ingresos bajos. Después hacia 1980 (¡las políticas neoliberales!) los ingresos bajos han seguido en el mismo nivel y los ingresos altos (el 10% de todos los ingresos) han aumentado explosivamente, más de 100%. Por consecuencia, después de 1980 ha habido un grupo creciente que se considera perjudicado y esto genera el reproche a los recién llegados que ‘quitan nuestros empleos, viviendas, barrios y mujeres’.

La desigualdad no solo resulta en grupos descontentos, pero también en una elite y una clase media- alta que rechazan de abstenerse de sus recién adquiridas posiciones privilegiadas, a las que pertenecen una gran parte de la nueva clase de intelectuales ‘socialdemócratas’ y ‘progresistas’. Para defender su posición privilegiada apuntan a los trabajadores extranjeros e inmigrantes como causantes de los problemas por los cuales los autóctonos se quejan y se sienten perjudicado. Para la elite y la clase media-alta es muy provechoso enfrentar a el grupo de autóctonos perjudicados con el grupo de extranjeros y recién llegados también perjudicados, lo que se hace para denigrar a la religión, la cultura y la etnicidad de los extranjeros e inmigrantes.

Es muy importante de destacar que la política de extranjería cruel de los Países Bajos y la política de explotación de las países pobres del tercer mundo se ha designado y determinado con el apoyo de los intelectuales, unidos en el partido de socialdemócratas y el partido de liberales progresistas. Es importante también de recordar que la crítica sobre el islam se inició por el entonces líder del partido liberal Bolkestein (que se considera en los Países Bajos como un intelectual erudito) y por unos catedráticos de derecha y de ‘izquierda’ (socialdemócrata). En términos de la sociología, la aversión contra los extranjeros y los inmigrantes, contra sus religiones, sus etnicidades y colores de piel se explica como un complejo de valores y opiniones originalmente perteneciente a la elite (para enfrentar  la población contra los extranjeros!) y después adoptado por las clases bajas de los autóctonos. En esta explicación, el racismo no tiene que ver con el historia del colonialismo de los Países Bajos, si no con la desigualdad en una sociedad capitalista.